Yajaira Chung

Dos historias de cómo me enfrenté al síndrome del impostor

yajaira

yajaira

A continuación, les comparto dos situaciones específicas en las que enfrenté el síndrome del impostor y lo que hice para superarlo. Comparto estas historias porque siento que la lucha contra el síndrome se tiende a llevar a cabo en silencio.

Los precios que cobré durante los primeros 2 años de Historiería no cubrían los costos.

Mi impostora: El precio que va cobrar por los servicios es muy elevado, nadie se lo va a pagar, baje el precio. Esta fue la voz que escuché durante los primeros dos años de mi empresa.

Impacto en mi empresa: durante esos primeros años no cobré el precio que valen mis servicios, cobré mucho menos de lo que debía, por lo que brindar mis servicios no era rentable.

Cómo lo solucioné: definí un precio por hora tomando en cuenta:

  • Lo que mis clientes satisfechos habían pagado: servicios en los que el cliente manifestó satisfacción por los resultados y quiso renovar o continuar con el servicio aún y cuando aumenté el precio.
  • Mi experiencia usando storytelling en comunicación y negocios: marketing, presentaciones, discursos y blogs.
  • El costo de oportunidad de mi tiempo: uso como referencia el salario que yo obtendría como empleada de una empresa que desarrolla estrategias de comunicación basadas en storytelling.
  • Mi experiencia como profesora: mi conocimiento en aprendizaje remoto y desarrollo de contenidos que faciliten la comprensión.

Tomando en cuenta todo lo anterior le asigné un precio al tiempo de cada una de las actividades que son necesarias para brindar mis servicios: planeación, facilitación/asesoría y seguimiento.

De esta manera cuando preparo una cotización, estimo la cantidad de horas que me tomará cada actividad y lo multiplico por el precio por hora. La cotización que le envío al cliente incluye el desglose de las horas de trabajo y del costo total de la cotización.

Cuando la voz de la impostora me dice que baje el precio recuerdo que: bajar el precio no garantiza que el cliente me contrate. Además el cliente no busca un proveedor barato.

Lo que el cliente quiere es un proveedor que tenga la capacidad de resolver sus problemas y satisfacer sus necesidades.

No envié una cotización a una empresa transnacional, esto a pesar de que fue la empresa la que me contactó y me pidió la cotización.

Mi impostora: Sus servicios son para empresas pequeñas. No estás lista para brindar servicios a empresas grandes.

Impacto en mi empresa: Durante los primeros dos años de mi empresa no envié cotizaciones a empresas grandes.

En 2019 decidí no enviar una cotización de servicios de capacitación para una empresa transnacional porque sentí que yo no estaba al nivel. Esto a pesar de que fue la empresa transnacional la que me contactó y me pidió la cotización.

Cómo lo solucioné: cuando recibo una solicitud de cotización que me genera dudas sobre si podré dar el servicio, envío un correo a la empresa preguntando:

  • ¿Cuáles son los resultados que esperan de mis servicios?
  • ¿Qué características requieren para que mi servicio sea valioso?
  • ¿Cómo visualizan el servicio? Tiempos, entregables y modalidad.

Las respuestas a estas preguntas me sirven para saber si los servicios que ofrezco satisfacen la necesidad de la empresa y de esta manera ambas partes estemos alineadas con respecto a los resultados esperados durante el servicio.

Cuando la voz de la impostora me dice que no tengo el nivel para brindar servicios a una empresa reconocida internacionalmente recuerdo a todos los clientes a los que he ayudado a llevar el storytelling de la teoría a la práctica, y recuerdo los comentarios de agradecimiento que me han hecho por el conocimiento adquirido en mis servicios.

Sé que somos muchos los que sufrimos de este síndrome, por eso espero que estas anécdotas les hayan dado una idea de cómo enfrentar el síndrome del impostor y cómo superarlo; y les motive a buscar formas de vencer este síndrome que nos impide ver nuestras capacidades y servicios de manera objetiva.

Normalicemos hablar sobre cómo el síndrome del impostor nos impacta en la toma de decisiones, en la rentabilidad de nuestros negocios y en el acceso a oportunidades y crecimiento de nuestras carreras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sigamos en contacto

Déjeme su correo electrónico para mantenernos en contacto y compartirle recursos prácticos sobre negicios y el storytelling.