Yajaira Chung

Hace un año estaba llorando en mi cama

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Esta semana vuelvo a las capacitaciones presenciales. Mientras preparo los materiales siento una mezcla de emociones por impartir este taller; siento felicidad pero también reflexiono sobre lo difícil que ha sido llegar a tener clientes rentables.

Encontrar a mi cliente y entenderlo para poder agregarle valor me tomó 3 años. Hace exactamente un año yo estaba literalmente tirada en mi cama llorando, con un flujo de caja limitadísimo, generando ingresos mensuales que no cubrían mis gastos fijos, financiando mi empresa con los ingresos que generaba como profesora y con ahorros.

Esto coincidió con la pandemia y la necesidad de reinvención que vivimos todos; además de que debí asumir el rol de cuidadora de mi abuela enferma.

Sentía que me estaba pasando demasiado y al mismo tiempo no me pasaba nada. Así que decidí cancelar mis servicios con los clientes que tenía en ese momento, rechacé invitaciones a impartir charlas y me di tiempo para pensar.

Decidí no ofrecer más el servicio de contenido para redes sociales (yo creaba el contenido para los clientes) y me enfoqué en crear nuevos cursos y capacitaciones.

No sé si fue Dios, Buda o el Universo pero una semana después de esa decisión recibí la confirmación de una contratación para una capacitación por $4500. Esa primera capacitación me permitió conocer más sobre el perfil y necesidades de mi nicho de mercado.

Encontrar el cliente ideal toma tiempo

Me ha costado mucho encontrar a mi cliente ideal, ese nicho que entiende el impacto del storytelling y al cual yo puedo agregarle valor.

Me refiero al cliente ganar-ganar en donde lo que ofrezco es valioso para ellos (les ayudo a llevar storytelling a la comunicación del día a día) y también es valioso para mí porque se alinea a mi propósito de llevar el storytelling a la práctica y me genera ingresos rentables.

Para llegar a ese cliente ganar-ganar he tenido muchas relaciones ganar-perder, en donde el cliente gana pero yo pierdo tiempo, dinero, recursos. Quiero dejar claro que estos clientes no eran malos clientes, simplemente no eran del nicho que me permitía tener una relación ganar-ganar.

La culpa nunca fue de ellos, yo soy totalmente responsable, fui yo quien aceptó los servicios y puse las condiciones de trabajo. A estos clientes los recuerdo con cariño, les deseo lo mejor, disfruté trabajar para ellos pero tuve que decirles adiós definitivamente.

Mi 2021 cerró con clientes ideales y varios cursos de storytelling aplicado a marketing y comunicación que me generaron cerca de $45.000 en 6 meses. Mi 2022 arranca oficialmente esta semana con un nuevo taller.

Encontrar el cliente ideal toma tiempo. A mí me tomó 3 años darme cuenta que mi valor está en enseñar cómo llevar el storytelling de la teoría a la práctica y en acompañar a empresas a contar sus historias y no en servicios de manejo de redes sociales.

Por hoy dejo esta historia hasta aquí, tengo una cita con un cliente ideal y debo terminar de prepararme.

Feliz semana.

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